Somos de la Escuela Secundaria N° 11 y vamos a presentar tres maquetas sobre el circuito de desaparición forzada en Esteban Echeverría.
Partimos de la pregunta: ¿Cómo era el mecanismo mediante el cual el Estado terrorista desaparecía a las personas? Es decir, ¿cómo lograba borrar la vida y los cuerpos de 30.000 personas?
Al profundizar en esta pregunta, descubrimos que no hubo una varita mágica gigante para desaparecer a 30.000 personas, sino que existieron en nuestro país más de 800 centros clandestinos de detención, tortura y exterminio.
En Esteban Echeverría, actualmente hay identificados 10 sitios de memoria, de los cuales 2 fueron centros clandestinos: la 205 y la Comisaría Primera.
Pero el mecanismo de desaparición también implicó la puesta en escena de falsos fusilamientos, simulacros, como el ocurrido la noche del 24 de mayo del 77 en la Avenida Boulevard Buenos Aires al 1100, en Luis Guillón, donde 16 personas aparecieron asesinadas dentro de lo que conocemos hoy como La casa de la masacre.
La casa de la Masacre de Monte Grande/Luis Guillón es un emblema del accionar represivo y de la complicidad mediática. Este fusilamiento de 16 personas, fue presentado y difundido por la prensa como enfrentamiento entre las fuerzas armadas y sediciosos
en mayo de 1977.
En esta investigación, quisimos reconstruir cuál fue el circuito de desaparición que involucró a la casa de la masacre. Hasta lo que indagamos solo fue utilizada para este episodio.
Está comprobado judicialmente que estás 16 personas estaban alojadas en Vesubio y fueron trasladadas a la casa el 23/5/77.
Luego del hecho, fueron los bomberos los encargados del traslado de los cuerpos al Cementerio de Monte Grande, donde solo algunos familiares tuvieron acceso, a recuperar los restos, más allá que la lista de los abatidos fue difundida por la prensa casi de inmediato. Salvo dos individuos que hasta la fecha que se cree que son femeninos, quedan aún sin identificar. Sin conocerse su identidad.
Las irregularidades burocráticas que rodean este caso, son un fiel reflejo de cómo el terrorismo de estado permeó todas las capas del accionar estatal. Y el Cementerio de Monte Grande, continúa siendo un misterio a revelar. Los cuerpos de estos individuos fueron enterrados como NN, luego pasados a osario. Existen testimonios de unas supuestas 70/80 bolsas con esqueletos que nadie sabe dónde fueron a parar.
Así que las dudas siguen latentes, los familiares y toda la comunidad tiene derecho a saber qué sucedió. Y la justicia debe seguir indagando hasta conocer la verdad.


